Argentina espera más respaldo de UE en la cuestión de Malvinas tras Brexit

“Lo que ha ocurrido, el Brexit, ha provocado un cambio fundamental”, recalcó Carmona al término de dos días de reuniones en Bruselas con representantes de la Comisión, el Consejo y el Parlamento europeos.

La cuestión de las Malvinas, archipiélago cuya soberanía, reclamada por Argentina, es ostentada por el Reino Unido desde 1833, cuando lo ocupó, fue uno de los asuntos centrales en los encuentros que mantuvo Carmona.

“Para los latinoamericanos y caribeños es sumamente importante que no se incorporara, en el acuerdo entre la UE y el Reino Unido, a los territorios de ultramar británicos como parte de este acuerdo de desvinculación”, enfatizó.

De ese modo, “las ventajas que ha obtenido el Reino Unido en materia de relaciones económicas y comerciales no es aplicable a los territorios de ultramar, colonias británicas, entre ellos a Malvinas”, apuntó.

Carmona destacó que su país lo que busca es que el Reino Unido “cumpla con el derecho internacional”, lo que implica, según la resolución 2065 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que “se siente a la mesa de negociaciones” con Argentina, a lo que se niega tras la guerra por el archipiélago (1982).

“Visualizamos una enorme potencialidad con la UE, en cuanto a que siempre pone énfasis en el respeto de las normas internacionales”, subrayó.

Según dijo, “en esto hemos podido compartir nuestra perspectiva de la importancia de que los países europeos y la UE contemplen la posibilidad de sostener una posición de apoyo, no a la Argentina, sino al cumplimiento del derecho internacional, que es lo que nosotros reclamamos”.

MÁS COOPERACIÓN EN INVESTIGACIÓN

Carmona tuvo asimismo la oportunidad de abordar, con el secretario general del Servicio Europeo de Acción Exterior, Stefano Sannino, entre otros altos funcionarios comunitarios y eurodiputados, la cooperación oceánica y antártica.

“Hemos planteado las perspectivas de una cooperación más intensa, más potente, en esos campos con la UE”, y recordó que la cuestión de disputa y soberanía de Malvinas “está estratégicamente vinculada con la cuestión antártica y del Atlántico Sur”.

“Por eso nos parece que un abordaje integral con la UE resulta muy importante”, afirmó.

Carmona aludió al programa oceánico argentino Pampa Azul, que reúne los esfuerzos de siete ministerios y de organismos científicos y técnicos, y que “busca mayor conocimiento de nuestro mar, de las condiciones de biodiversidad, cuestiones vinculadas con la riqueza que atesora nuestra plataforma continental”, dijo.

“En ese marco de Pampa Azul venimos desarrollando cooperación con distintos países europeos y existe un vínculo establecido con la UE que creemos que se puede ampliar mucho”, especialmente en lo relativo a conservación, políticas ambientales en el mar, seguimiento de los fenómenos de cambio climático o el establecimiento de zonas marinas protegidas, explicó.

Señaló asimismo que los programas de investigación científica en el área marina protegida de la provincia de Tierra del Fuego y la propuesta junto a Chile de un área marina protegida en la península antártica, han despertado también el interés de la UE y de países europeos.

ACUERDO UE-MERCOSUR

Por lo que se refiere al acuerdo de asociación negociado entre la Unión Europea y el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), que está pendiente de ratificación, Carmona indicó que la cooperación en materia ambiental, científica o de cambio climático “la llevamos con la UE en buenos términos más allá de esta negociación, que está abierta”, consideró.

“Al menos en las áreas de mi competencia, no hay una situación de afectación o postergación de objetivos vinculados con nuestras políticas ambientales y la investigación científica en el mar argentino, ni tampoco afectan al campo de la Antártida”, comentó.

En cambio, opinó que “habrá que ver, en un proceso de reapertura de negociación de ese acuerdo, en qué aspectos se puede aportar una mirada”.

Para Carmona, “la voluntad política de los países europeos resulta fundamental” para poner en marcha ese tratado, pero alertó de que “el preacuerdo que había sido cerrado por el gobierno anterior ha recibido objeciones no solo del actual Gobierno argentino, sino también de otros gobiernos de la región”.

Recordó que el presidente argentino, Alberto Fernández, ”ha expresado una predisposición positiva y, al mismo tiempo, ha advertido sobre algunos aspectos que estaban contemplados en este anterior preacuerdo que no son compatibles con las miradas y objetivos del Gobierno argentino”, en especial las reivindicaciones del sector industrial argentino.

“Esperamos que los países europeos decidan activar esa discusión y que tengamos la posibilidad de, en un nuevo proceso, aportar nuestros puntos de vista”, concluyó.

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