Congresistas brasileños son ambientalistas en discurso pero no en la práctica

“Hay una gran divergencia entre opinión y comportamiento del Congreso Nacional en las agendas ambiental y climática”, concluyeron los investigadores de la organización no gubernamental Red de Acción Política por la Sustentabilidad (RAPS), el grupo filantrópico Instituto Clima y Sociedad (ICS) y el centro de estudios Fundación Getulio Vargas (FGV).

Para identificar esas divergencias, los autores del estudio entrevistaron a 17 senadores, 114 diputados y 28 asesores parlamentarios, y analizaron los discursos de los legisladores en el Congreso y su comportamiento en votaciones de leyes ambientales.

El objetivo de la investigación fue medir la percepción y el comportamiento de los parlamentarios sobre las agendas ambiental y climática en vísperas de la COP 26, la nueva Conferencia de las Partes que tendrán los 197 países suscriptores de la Convención Marco de la ONU para los Cambios Climáticos en noviembre en Escocia.

El 94 % de los parlamentarios entrevistados se dijo muy interesado en asuntos ambientales y del clima; el 89 % está de acuerdo en la necesidad de que se aumente la fiscalización contra la deforestación, y un 87 % cree necesario invertir más recursos en reducir la deforestación, según el sondeo entre los legisladores.

Pero el análisis de las votaciones mostró que la gran mayoría de los parlamentarios, principalmente los que apoyan al Gobierno del presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que se ha caracterizado por su retórica antiambientalista, apoyó iniciativas del Ejecutivo contrarias a la preservación ambiental y a la mitigación de los cambios climáticos.

Según los responsables del estudio, hay fuertes indicios de que el Congreso se limita a aprobar las medidas ambientales y climáticas que les proponga el Ejecutivo.

APOYO DE CONGRESO A BOLSONARO ABRE PUERTA A LEYES ANTIAMBIENTALES

“Y eso nos preocupa porque Bolsonaro ya dejó claro en sus declaraciones y acciones de su falta de compromiso con la causa ambiental. Con un Gobierno antiambientalista y un Congreso muy alineado con el Ejecutivo la posibilidad de que proyectos antiambientales sean aprobados es muy grande”, dijo en entrevista a Efe la directora ejecutiva de la RAPS, Mónida Sodré.

La RAPS elaboró un Índice Ambientalista de los Congresistas (IAC), que mostró que la preocupación con la agenda ambiental llega a 64 puntos sobre 100 entre los legisladores en general, pero que ese índice es de 85 puntos entre los de la oposición y de 46 puntos entre los oficialistas.

Por su parte el llamado Índice de Emergencia Climática es de 59 puntos sobre 100 entre los legisladores en general, pero sube a 85 puntos entre los opositores y cae a 49 puntos entre los oficialistas.

“Los resultados mostraron que, pese a que vivimos un momento de emergencia climática, parte importante del Congreso está en lo que podríamos llamar letargo climático, ajena a la gravedad de la situación”, afirmó Sodré.

“Los parlamentarios dicen importantes con el medio ambiente pero sus acciones demuestran lo contrario”, agregó.

Según los datos de la RAPS, Brasil es el quinto mayor emisor mundial de gases del efecto invernadero y gran parte de sus emisiones, casi el 44 %, es causada por los cambios en el uso de la tierra, específicamente por la deforestación de la Amazonía.

Pese a ello, asegura Sodré, los parlamentarios no parecen entender su responsabilidad en esta situación, ya que el 71 % atribuye la deforestación y los incendios forestales a acciones u omisiones del Gobierno y no del Legislativo.

“Los parlamentarios creen que es el Gobierno el que tiene que fiscalizar. El Parlamento no se ve como parte de la solución de los problemas del clima pese a que tiene una gran responsabilidad debido a que no debería aprobar leyes que agraven la situación”, dijo.

“El Congreso podría contribuir en esa agenda pero lo que vemos es un Legislativo que va en contramano de lo que se necesita para que Brasil adopte una economía descarbonizada y enfrente la emergencia climática. Lo que ha hecho, al contrario, es aprobar leyes de licencia ambiental y regularización de tierras que incentivan la deforestación y la invasión de tierras en la Amazonía”, agregó.

Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *